Bajo el reglamento de la Ley N.° 32069, el contratista tiene alrededor de diez días desde elperfeccionamiento del contrato para solicitar el adelanto, con unos días adicionales para presentar la garantía correspondiente. La entidad, una vez recibida esa garantía, dispone de un plazo corto —del orden de una semana— para entregar el dinero.
Suena razonable hasta que se mira lo que hay que tener listo en esos diez días.
Qué debe estar listo antes de solicitar
La garantía por el íntegro del adelanto. Carta fianza, póliza o el instrumento que corresponda, ya emitida a favor de la entidad.
El calendario de adquisición de materiales, cuando se pide adelanto para materiales o insumos: qué se compra, cuándo y por cuánto, consistente con el cronograma de obra. La consistencia con elcronograma valorizado, porque el adelanto que no calza con el avance programado se observa.
La documentación del representante con facultades vigentes.
Conseguir una garantía toma más de diez días si se empieza el día de la firma. Por eso la gestión del adelanto arranca en paralelo a la del fiel cumplimiento, no después.

Los topes, en claro
Son topes, no derechos automáticos: el adelanto procede si las bases lo previeron y por el porcentaje que ellas fijen. Revisar esto en la etapa de oferta —no después de ganar— cambia la proyección de caja de toda la obra, y es parte de lo que un controller financiero debería modelar antes de que la empresa se comprometa.
El error de pedir el máximo por defecto
Pedir el tope completo no siempre es lo óptimo. Cada sol de adelanto exige garantía por el íntegro —lo que consume línea o costo— y se devuelve descontado de cada valorización, reduciendo el cobro mensual durante toda la obra.
El cálculo correcto parte del cronograma: cuánto efectivo se necesita en los primeros meses y cuándo entra la primera valorización cobrada. Si el desfase es de dos meses, el adelanto debe cubrir esos dos meses, no un número redondo. Pedir de más encarece garantías y aprieta el cobro; pedir de menos deja la obra sin arranque.
Qué se pierde cuando se pierde el adelanto
No es solo el monto. Sin adelanto, el arranque se financia con capital propio o con crédito de capital a tasa de mercado, mientras la primera valorización tarda en aprobarse y en pagarse. Ese desfase inicial es el que asfixia a las empresas en obras que, medidas por margen, eran buenas.

Recibido el adelanto, empieza lo difícil
El dinero no llega libre. Ingresa al fideicomiso de adelantos, se libera por tramos y cada tramo se condiciona a que se sustente el uso del anterior conforme a la Ley de Contrataciones. Ahí es donde la mayoría de las obras se traba: no en pedir el adelanto, sino en rendirlo.