Gerencia Técnica
El brazo de ingeniería en obra: certifica en campo que cada partida valorizada corresponda a lo ejecutado, sustenta con ensayos y deja el registro armado antes de que llegue la revisión de la entidad.

La PMO de AIT Capital acompaña la obra en sus tres frentes críticos: la ingeniería que certifica lo que se cobra, el control financiero que muestra dónde se está quedando el margen, y la administración contractual que asegura que se cobre todo lo que la obra debe.
El brazo de ingeniería en obra: certifica en campo que cada partida valorizada corresponda a lo ejecutado, sustenta con ensayos y deja el registro armado antes de que llegue la revisión de la entidad.

La lectura financiera partida por partida: pone orden en el flujo de caja y entrega, mes a mes, el resultado operativo real de la obra, con la causa de cada desviación identificada.

Registra, reclama y resguarda cada hecho de la obra mientras se construye: los adicionales que le corresponde cobrar y las penalidades que le corresponde discutir, con el expediente armado.


Un ingeniero de AIT verifica en obra que cada partida valorizada corresponda a lo realmente ejecutado.

La certificación se apoya en pruebas, porque el avance que no se puede demostrar con ensayos no se puede defender ante la entidad.

El control por partida, mes a mes, permite ver dónde la obra se está adelantando en papel y atrasando en campo, y corregir antes de la siguiente valorización.

Cada certificación queda documentada en la oficina técnica de valorizaciones y alineada con lo que la entidad aprueba en su plataforma de seguimiento. Cuando llega la revisión, el sustento ya existe.
Estructura los ingresos por valorización y los egresos por partida, para que el contratista no dependa de la intuición ni del extracto bancario.
Mes a mes, el margen real de cada partida frente al presupuesto, con la causa de cada desviación identificada mientras la obra todavía se puede corregir.
Primer reclamo, durante la ejecución: se busca el reconocimiento del adicional o el levantamiento de la penalidad.
Una decisión vinculante, creada por la nueva Ley para resolver controversias sin detener la obra.
Última instancia, si la controversia persiste: un laudo con fuerza de sentencia, en la vía privada.
AIT se encarga de gestionar las tres instancias con el objetivo de resolver en la primera.
Una valorización sin sustento no es un adelanto de caja: es un pasivo. Un margen que solo se conoce al cierre ya no se puede corregir. Y un adicional que no se registró a tiempo no se cobra nunca. Con la PMO el contratista ejecuta con la cuenta clara, cobra lo que le corresponde y llega a la liquidación sin sorpresas.

Ejecuta obras donde el avance físico se mide por capas, metrados o ensayos que la entidad puede verificar.
Quiere que cada valorización salga con sustento técnico antes de presentarla y saber, mes a mes, el margen real de cada partida.
Ejecuta adicionales o enfrenta penalidades y necesita que cada hecho quede registrado y reclamado a tiempo.
Prefiere detectar una desviación en la valorización tres y no en la liquidación.
Es la oficina que gestiona el proyecto en sus tres frentes: la ingeniería que certifica el avance en campo, el control financiero de la obra y la administración contractual del proyecto.
Verifica en obra que cada partida valorizada corresponda a lo ejecutado, lo sustenta con los ensayos que la entidad puede verificar y deja el registro documentado antes de la revisión.
Orden en el flujo de caja y, mes a mes, el resultado operativo real de la obra: el margen de cada partida frente al presupuesto, con la causa de cada desviación.
Documenta cada hecho relevante de la obra, presenta ante la entidad los adicionales que corresponde cobrar y las penalidades que corresponde discutir, y escala por la vía que la Ley prevé.
Sí. Los tres frentes operan sobre el mismo contrato y se refuerzan entre sí, pero cada servicio puede tomarse de forma independiente.