Durante décadas el cuaderno de obra fue un tomo físico con hojas foliadas, custodiado en obra y firmado por el residente y el supervisor. Su función siempre fue la misma: dejar constancia de los hechos en el momento en que ocurren. Esa constancia es lo que después convierte un hecho en un derecho exigible.
Qué cambió con el nuevo marco
El reglamento de la Ley N.° 32069 regula el cuaderno de incidencias para obras, y el OECE emitió una directiva específica sobre su uso (Directiva N.° 017-2025-OECE-CD, aprobada por Res. D000070-2025- OECE-PRE, publicada el 11 de octubre de 2025).
Las notas prácticas más relevantes:
Digital por defecto. La modalidad preferente es el cuaderno digital, con firma digital, geolocalización y validación cronológica de cada anotación.
Físico solo por excepción. Se admite cuando no hay acceso a internet, previa autorización formal.
Integrado a las plataformas del Estado. Se articula con el SEACE y con la plataforma digital de contrataciones públicas.

Qué debe quedar anotado
La regla práctica: todo hecho que pueda tener consecuencia económica o de plazo. En concreto: Inicio de obra, entrega de terreno y disponibilidad efectiva de los frentes.
Atrasos, paralizaciones y suspensiones, con su causa y su fecha.
Condiciones no previstas encontradas en campo.
Trabajos adicionales y mayores metrados, desde que se detectan, con el sustento de costo que después permitirá cuantificarlos.
Consultas al supervisor o a la entidad y la fecha de su absolución.
Cumplimiento de personal y maquinaria ofertados, que es lo que desactiva buena parte de las penalidades.
Los tres errores que cuestan dinero
Anotar tarde
Un hecho anotado tres semanas después pierde la fuerza que le daba ser contemporáneo. En un sistema con sello de tiempo, además, la demora queda registrada.
Anotar sin precisión
«Se presentaron dificultades en el frente 2» no sustenta nada. Qué ocurrió, dónde, desde cuándo, qué partidas afecta y por qué no es imputable al contratista: eso sustenta.
Anotar solo lo malo
El cuaderno también sirve para acreditar cumplimiento propio. Dejar constancia del personal y del equipo en obra es la defensa preparada de antemano frente a una penalidad futura.

Quién debe anotar, en la práctica
Formalmente, las anotaciones corresponden al residente y al supervisor o inspector. En la práctica, la calidad del registro depende de que alguien tenga el encargo explícito de revisarlo: que los hechos del día quedaron anotados, que la redacción sustenta y que las consultas pendientes tienen fecha.
Cuando esa revisión no existe, el cuaderno se llena de descripciones de avance —útiles para el seguimiento, inservibles como sustento— y los hechos que importan aparecen mencionados de pasada o no aparecen. Es la diferencia entre un cuaderno que documenta la obra y uno que solo la narra.
Del registro al cobro
Todo lo que se reclama después —un adicional, una ampliación de plazo, el levantamiento de una penalidad— se apoya en lo que el cuaderno dice y en la fecha en que lo dice. Ante la entidad, ante la Junta de Prevención y Resolución de Disputas o ante un tribunal arbitral, la pregunta es siempre la misma: ¿quedó registrado cuando ocurrió?
Por eso el cuaderno de incidencias no es una obligación formal más: es el activo probatorio de la obra, y sostenerlo al día es el trabajo diario de la administración contractual, junto con la gerencia técnica que produce el sustento de campo.