La póliza de caución es una garantía emitida por una compañía de seguros supervisada por la SBS, por la cual la aseguradora se obliga a pagar a la entidad si el contratista incumple. En contrataciones públicas cumple la misma función que la carta fianza bancaria y debe reunir las mismas características que exige la normativa vigente.
Qué es una póliza de caución

En una póliza de caución intervienen tres partes: el contratista (tomador), la entidad pública (asegurado o beneficiario) y la aseguradora (quien garantiza). La aseguradora se compromete a pagar a la entidad el monto garantizado si el contratista no cumple sus obligaciones. A diferencia de un seguro tradicional, aquí el riesgo no se «transfiere» por completo. Si la aseguradora paga, luego repite contra el contratista: le cobra lo desembolsado. Por eso la póliza de caución se evalúa casi como un crédito, igual que una carta fianza. En el marco de la Ley N.° 32069 y su Reglamento, las garantías deben ser —según la normativa vigente— incondicionales, solidarias, irrevocables y de realización automática a solo requerimiento de la entidad. La póliza de caución que se presente debe cumplir esas condiciones.
Póliza de caución y carta fianza: diferencias prácticas
Para la entidad, ambas cumplen el mismo papel. Para el contratista, cambian algunos aspectos: Quién la emite: la carta fianza la emiten bancos y otras empresas del sistema financiero; la póliza de caución, compañías de seguros. Impacto en la línea bancaria: la póliza no consume la línea de crédito que usted tiene con su banco. Evaluación: las aseguradoras tienen sus propios criterios, que pueden ajustarse mejor a empresas con operaciones concentradas en obra. Contragarantías: también pueden pedirse, según el perfil de riesgo y el monto.
¿Cuál conviene más?
No hay una respuesta única. Depende de su relación con los bancos, del tamaño de la obra y de su situación financiera. Muchas constructoras combinan ambos instrumentos: usan la línea bancaria para ciertas garantías y las pólizas para otras. Así no dependen de una sola fuente.
Para qué garantías se usa la póliza de caución
En obra pública, la póliza de caución puede usarse para las mismas garantías que la carta fianza, siempre que las bases y la normativa lo permitan: Garantía de fiel cumplimiento del contrato. Garantía por adelanto directo. Garantía por adelanto de materiales. Revise siempre las bases integradas. Allí se precisa qué tipo de garantías se aceptan y qué requisitos formales deben cumplir. Una póliza con un texto que no se ajusta a lo exigido puede ser observada por la entidad y retrasar la firma.
Qué evalúa la aseguradora antes de emitir una póliza de caución
El análisis es muy parecido al de una carta fianza. La aseguradora quiere saber si usted cumplirá la obra y si podrá devolver lo que eventualmente pague. En general revisa: Estados financieros y declaraciones ante SUNAT. Nivel de endeudamiento y fianzas vigentes con otras entidades. Experiencia en obras similares y obras en ejecución. Documentos del contrato: buena pro, bases, monto y plazo. Situación de los accionistas y, en consorcio, de cada integrante. La experiencia técnica ayuda, pero la decisión pesa más del lado financiero. Un expediente claro, con información consistente, acelera la respuesta.
Cuidados al contratar una póliza de caución
Hay puntos que evitan problemas con la entidad: Verifique que la aseguradora esté supervisada por la SBS y cumpla lo que exige la normativa para emitir garantías en contrataciones del Estado. Confirme que el texto de la póliza incluya las características exigidas —incondicional, solidaria, irrevocable y de realización automática—. Controle la vigencia y prevea su renovación si la obra se extiende. Revise las condiciones de repetición: qué firma usted y qué colateral entrega. Una póliza mal emitida no le sirve a la entidad, y una póliza que vence sin renovarse puede ejecutarse igual que una carta fianza.
Cuándo pensar en la póliza de caución
Tiene sentido evaluarla cuando su línea bancaria está comprometida con otras obras, cuando necesita diversificar afianzadoras o cuando el banco no atiende el tipo o el tamaño de contrato que ganó. También cuando busca no depender de un solo proveedor de garantías, algo sano para cualquier constructora que postula de forma constante. Piense en su cartera completa, no solo en la obra de hoy. Si cada nueva garantía sale de la misma línea bancaria, llegará un momento en que el banco dirá «basta», aunque su empresa esté sana. Tener aseguradoras que ya conocen su información le da margen para seguir postulando. La póliza de caución no reemplaza la relación con su banco: la complementa. Y ese margen se construye con tiempo, no el día en que la entidad le pide la garantía.
Cómo lo resuelve AIT Capital
En AIT Capital trabajamos con bancos y aseguradoras. Evaluamos su perfil, le indicamos si le conviene una carta fianza o una póliza de caución para cada obra y presentamos el expediente a la entidad adecuada. Revisamos el texto de la garantía frente a las bases antes de entregarla, para que la entidad no la observe. Usted se concentra en la obra; nosotros, en que la garantía llegue completa y a tiempo.