En el mercado peruano de obra pública existe una confusión persistente: se trata al fideicomiso de adelantos como si fuera una garantía que se emite y se archiva. Se elige fiduciario, se negocian comisiones, se firma, y el asunto se da por cerrado. Meses después, la obra se detiene por falta de liquidez y nadie entiende qué pasó.
Dónde se detienen los fideicomisos
Las paralizaciones más costosas no se originan en la constitución del fideicomiso, sino en el ciclo dedesembolsos. La secuencia del fracaso es siempre la misma:
Nadie lleva el seguimiento del ciclo desembolso–rendición.
La rendición se presenta tarde o incompleta.
El fiduciario la observa.
El siguiente desembolso no se libera.
La obra se queda sin liquidez en plena ejecución.
Ninguno de esos pasos tiene que ver con cómo se firmó el contrato de fideicomiso. Todos tienen que ver con cómo se administra después.

El costo real de una observación
Una observación del fiduciario no es un trámite menor. Mientras esté abierta, el flujo se detiene: no hay con qué pagar planilla, los proveedores dejan de despachar, la cuadrilla se desmoviliza. Volver a movilizar personal y equipo cuesta dinero y tiempo que nadie presupuestó.
Y el efecto se encadena: el retraso en la ejecución compromete el cronograma, el cronograma comprometido activa penalidades, y las penalidades se descuentan de las valorizaciones. Una rendición mal presentada en el mes tres puede terminar costando utilidad en el mes ocho.
Por qué falla el acompañamiento habitual
El fideicomiso de adelantos implica la ejecución de una obra, y las aprobaciones de cada rendición se realizan bajo la normativa de contrataciones públicas. Eso exige dos competencias a la vez:
Conocimiento de obra. Entender qué se ejecutó, con qué partidas, qué documentación técnica lo respalda y cómo se relaciona con el avance valorizado.
Dominio de la Ley de Contrataciones. Saber bajo qué marco el fiduciario evalúa cada rendición y qué sustento acepta.
El asesor legal conoce la norma pero no la obra. El residente conoce la obra pero no la norma bajo la que se evalúa. El fiduciario administra, no prepara las rendiciones del contratista. En medio queda un vacío, y ese vacío es donde se paralizan los fideicomisos.
Lo que distingue a AIT Capital
Ingeniería aplicada a la Ley de Contrataciones
AIT combina ambas competencias en el mismo equipo: ingenieros que conocen la obra y dominan la Ley bajo la cual el fiduciario evalúa cada desembolso. No se traduce de un lenguaje a otro: se trabaja en los dos.
Acompañamiento durante toda la ejecución
AIT lleva el tracking del ciclo desembolso–rendición mes a mes, durante los seis u ocho meses que dura la administración del adelanto. Prepara cada rendición para que se apruebe a la primera, anticipa los requerimientos del fiduciario y mantiene el calendario de desembolsos alineado con el avance de la obra.

Si su fideicomiso ya está constituido
No hace falta esperar a la siguiente obra. Evaluamos el recorrido completo de un fideicomiso vigente: en qué etapa está, qué observaciones hay abiertas, cómo se han presentado las rendiciones anteriores y qué debe corregirse para que el próximo desembolso salga a tiempo.